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Una inmensa Tierra pequeña

 La Tierra tiene una inmensa variedad de formas de vida. Pensemos en una bacteria, que de tan pequeña es invisible a nuestros ojos, o en una ballena azul, tan grande que un adulto pesa más que 2.000 personas juntas.

En la Tierra hay una inmensa variedad de hábitats. Pensemos en un desierto de arena, con interminables dunas casi vacías de vida, o en una selva tropical, donde las lluvias abundantes y la humedad constante generan un paraíso para el desarrollo de organismos de todo tipo. 

En la Tierra hay una inmensa cantidad de agua. Pensemos en la gigantesca masa de agua salada de todos los océanos, desde las playas someras, tranquilas y luminosas hasta las profundidades oscuras de los abismos marinos; los inmensos ríos que bajan de las montañas y desaguan en los mares, y las colosales masas de agua congelada de los glaciares del mundo. 

La Tierra tiene una inmensa cantidad de procesos dinámicos. Pensemos en la maravilla del cambio de las estaciones, las poderosas erupciones volcánicas, la fuerza incontenible de los huracanes, el paso del día a rolex replica la noche, o la sutileza de una estalactita derritiéndose y goteando lentamente cuando llega la primavera. 

¡Es que la Tierra es inmensa! 

¿O quizás… no? 

Todo depende del punto de vista con que miremos las cosas. Podemos percibir que la Tierra es inmensa cuando vemos todo lo que nos rodea en nuestras vidas cotidianas. O podemos tratar de comprender que es apenas un punto insignificante rodeado de gigantes y supergigantes y de mucho espacio vacío. 

Esto es lo que nos muestra esta animación que los invito a ver aquí 

El 22 de abril, que se celebra el Día de la Tierra, los invito a reflexionar acerca de que, más allá de si es inmensa o pequeñísima, la Tierra es única y es nuestro único hogar. No hay otra Tierra donde podamos vivir. No hay repuestos. No hay reemplazo. Y por eso, los invito a comprometernos cada uno, cada una, desde el punto de la Tierra en el que estemos, a hacer “algo” para cuidar esta Tierra sin reemplazo ni repuestos. 

No importa la forma que elijamos para hacerlo. Podemos plantar un árbol, o salir a respirar el aire fresco y apreciar lo esencial que eso tan simple es para todos. Podemos apagar las luces cuando no las necesitamos, o usar menos agua. Podemos adoptar una ballena, o ayudar a la persona que tenemos a nuestro lado para hacerla sentir mejor. 

Cualquier cosa que hagamos para que nuestra huella en la Tierra sea más sutil, será un beneficio para ella y para cada uno de nosotros. Porque todos y cada uno de los seres vivos que estamos aquí, somos parte de lo mismo.

Entonces… vamos a caminar por la Tierra con paso más liviano. 

Cordialmente, 


Mariano Sironi
Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas