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¿Qué podemos esperar del control de las gaviotas que atacan a las ballenas en Península Valdés?

Análisis del Instituto de Conservación de Ballenas
Agosto de 2012 


El problema

Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Las gaviotas se posan sobre la espalda de las ballenas vivas, y con sus picos abren la piel para comerla grasa. Los picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos.


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Antecedentes

En el año 2002, el Instituto de Conservación de Ballenas, la Fundación Patagonia Naturaly la Fundación Ecocentro co-organizaron la Primera Reunión de Trabajo sobre interacción de gaviotas cocineras y ballenas francas en Península Valdés y su zona de influencia. Esta iniciativa de la sociedad civil marcó el comienzo de un proceso participativo que se continuó en innumerables reuniones interdisciplinarias convocadas por distintos responsables, y con representantes de gobierno, instituciones científicas gubernamentales y no gubernamentales y empresas del sector turístico para analizar los modos de reducir esta interacción. Este proceso lleva ya una década.

En el año 2004, durante la Segunda Reunión de Trabajo, se propuso un Plan de Acción cuya primera recomendación era “optimizar el manejo de los residuos urbanos y pesqueros para disminuir la oferta de alimento a las gaviotas”.

En el año 2009 los investigadores del ICB presentaron información científica sobre esta problemática ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI), instalando el tema por primera vez dentro de su Comité Científico. El actual Plan de Manejo y Conservación de la ballena franca austral desarrollado por representantes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay en la CBI conjuntamente con especialistas e investigadores de la sociedad civil, incluye los ataques de gaviotas como una de las principales amenazas que afectan a las ballenas en Península Valdés.

Anuncio oficial en Chubut: medidas de manejo

Habiendo transcurrido 10 años desde la primera reunión técnica sobre el tema convocada por la sociedad civil, el Gobierno de Chubut finalmente anunció que implementará acciones con el objetivo de reducir los ataques de gaviotas a ballenas francas en Península Valdés. En su portal de noticias (http://noticias.chubut.gov.ar/blog/2012/06/10) el gobierno provincial describe que “la interacción entre ambas altera el comportamiento individual del cetáceo, aumenta la posibilidad de que contraiga enfermedades y afecta la experiencia de los turistas”. Además, anunció que “el trabajo Fake Watches Sale incluirá la erradicación de basurales a cielo abierto, el manejo adecuado de descartes pesqueros terrestre y de alta mar y el monitoreo de ambas especies y de su interacción. La experiencia piloto contempla también la remoción de las gaviotas identificadas como atacantes.” La propuesta de erradicar los basurales recuerda la recomendación emanada de la Segunda Reunión de Trabajo en el año 2004, sin que hasta la fecha se hayan hecho avances significativos con ese objetivo.

Se propone realizar la experiencia piloto de matar gaviotas atacantes en los alrededores de Puerto Pirámides, donde se desarrolla la industria del avistaje turístico de ballenas. Se ha hablado de “reestablecer equilibrios rotos por acciones humanas”. El “equilibrio” (si algo de eso queda en los ecosistemas actuales) no se rompió cuando la primera gaviota se alimentó de una ballena viva, ya que es un comportamiento parasitario Fake Breitling Watches Sale de origen natural aprendido por las aves sin influencia humana alguna. El equilibrio sí se afectó después por la acción humana, con la excesiva y artificial oferta de alimento extra que las gaviotas reciben gracias a los basurales urbanos y pesqueros mal manejados y a los descartes de la industria pesquera en el mar.

La  opinión del ICB

Según Diego Taboada, Presidente del Instituto de Conservación de Ballenas, “continuar alimentando gaviotas en muchos sitios para luego matarlas en otro no parece ser el orden más recomendado de las acciones a tomar. Si lo que se busca es reducir el acoso de las gaviotas para mejorar la salud y la calidad de vida de las ballenas de manera integral, entonces el problema debe encararse desde una perspectiva ecosistémica. De lo contrario, matar gaviotas atacantes en un sitio turístico parecería ser una acción cosmética superficial, estratégicamente concentrada en el sitio más visible. Mientras tanto, otros cientos de ballenas padecen los ataques a lo largo de cientos de kilómetros de costas, en áreas alejadas de nuestra mirada y de los rifles que apuntarán a las gaviotas, mientras miles de estas aves siguen alimentándose de los desechos que les ofrecemos en abundancia.’

Por su parte, el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas, opina que “el escenario no es el más alentador, ya que como hemos expresado en ocasiones anteriores, aún si se matan las gaviotas atacantes en los alrededores de Puerto Pirámides, otras continuarán con este comportamiento de ataque, que seguirá extendiéndose por imitación al resto de la población.”

Dos variables en los estudios científicos del ICB permiten monitorear la persistencia de los ataques de gaviotas sobre las ballenas a lo largo del tiempo: (1) una variable comportamental y (2) una variable anatómica. (1) El monitoreo anual de los ataques desde 1995 brinda una herramienta efectiva para medir los cambios en su frecuencia entre temporadas, midiendo alteraciones comportamentales en madres y crías como consecuencia de los ataques. (2) El análisis de las fotografías aéreas del catálogo de foto identificación del ICB ha permitido evidenciar un alarmante incremento en el porcentaje de ballenas con heridas de gaviotas visibles en sus lomos. Este porcentaje ha aumentado desde 1% de ballenas con heridas en1974 a 38% en1990 a 68% en 2000, alcanzando un máximo de 77% de ballenas con heridas en 2008, último año en que realizamos este análisis. (Mas informacion aqui

Por lo tanto, la importancia del monitoreo anual de los ataques y del porcentaje de ballenas con heridas que realizan los investigadores del ICB radica en su efectividad para medir el éxito de las medidas de manejo que las autoridades de Chubut tomen para reducir el impacto de los ataques de gaviotas sobre las ballenas, como por ejemplo, el control de la población de gaviotas mediante diversos métodos. La reducción en la frecuencia de ataques y en el porcentaje de ballenas con heridas serán un indicador de éxito muy fuerte. Por el contrario, si los valores de ambas variables no cambian o bien aumentan, esto permitirá a las autoridades provinciales reevaluar las medidas que tomen y buscar caminos alternativos para minimizar el impacto de los ataques sobre las ballenas.

Mejorar el tratamiento de los desechos urbanos y pesqueros tanto en tierra como en el mar, erradicando el alimento extra disponible para las gaviotas, debe ser una prioridad absoluta, que además traerá numerosos beneficios sanitarios, económicos, ambientales, sociales, estéticos, etc. Sin esta acción, nada de lo que se haga tendrá un efecto significativo sobre los ataques de las gaviotas a las ballenas, ni se reestablecerá ningún “equilibrio” roto a nivel poblacional. Más allá de las opiniones encontradas que pueda haber sobre las cuestiones técnicas y logísticas del mecanismo de control propuesto (mediante disparos de rifle desde una embarcación), matar gaviotas en un sitio puntual, en todo caso, quizas contribuya a reducir la frecuencia de ataques localmente para brindar una mejor experiencia a los turistas y beneficiará temporariamente a las ballenas que se encuentren en esas bahías. Pero de ningún modo logrará reducir los ataques a nivel ecosistémico, ni tendrá un efecto medible sobre la salud y el bienestar de la población de ballenas en su conjunto.

El Dr. Sironi sostiene que “la calidad de vida de las ballenas francas está en juego en Península Valdés. La vida de las gaviotas cocineras, otra especie autóctona, también lo está. Estamos frente a una encrucijada planteada por la ética del bienestar animal.” En tal sentido, “es nuestro deseo que las autoridades responsables del manejo de la fauna silvestre tomen las medidas más acertadas, asesoradas por los especialistas en la dinámica poblacional de las gaviotas, con una mirada ecosistémica integral y poniendo como prioridad el bienestar de las especies, así como el cuidado de nuestro patrimonio natural y del medioambiente en el que todos vivimos,” concluye el especialista.


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Se puede difundir citando la fuente. © Instituto de Conservación de Ballenas.


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Los primeros ataques de gaviotas fueron observados a fines de la década del ’60 y principios de la década del ‘70 (Cummings et al., 1972) cuando éstos eran eventos aislados. Es muy probable que alguna gaviota haya aprendido que las ballenas vivas constituían un buen alimento. Al repetir sus ataques iniciales, quizás otras gaviotas la imitaron, y este comportamiento parasitario aprendido en forma natural comenzó a extenderse gradualmente en la población de gaviotas, hasta transformarse en el intenso acoso que observamos hoy.