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El Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral estudia los numerosos varamientos registrados en Península Valdés

ICB news, 20/09/12 - Desde el inicio de la presente temporada de cría de las ballenas francas australes, se han registrado 67 animales muertos en las playas de Península Valdés, en su mayoría crías de esta temporada que murieron en el Golfo Nuevo. Investigadores del Programa de Replica Watches UK Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral han alertado a las autoridades de gobierno ya que este alto nivel de mortandad se asemeja a los récords registrados entre 2007 y 2009.

Desde el año 2003, las organizaciones no gubernamentales Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Wildlife Conservation Society (WCS), Fundación Patagonia Natural y Ocean Alliance (OA) llevan adelante el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral (PMSBFA), que estudia las ballenas que mueren en las costas de Chubut. Marcela Uhart, Co-Directora del Programa, destaca que "la continuidad de este Programa ha permitido registrar el incremento de los niveles de mortandad de esta población en Península Valdés. La cantidad de animales muertos en lo que va de esta temporada ya ha alcanzado los altos niveles de 2009 para el mismo periodo, por lo cual hemos alertado a las autoridades de Chubut. En estas condiciones, la capacidad de trabajo para atender todos los varamientos se ve excedida, y se hace muy difícil obtener muestras biomédicas frescas para diagnosticar posibles causas de muerte”.

Desde su inicio en 2003, los investigadores del Programa han registrado un total de 489 ballenas muertas. Entre 2007 y 2009 se registró el trienio de mayor mortandad con un promedio de 79 ballenatos muertos por año en Península Valdés.

El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas y Asesor Científico del Programa, detalla que “según los datos, tendencias y modelos poblacionales históricos, entre los años 2007 y 2009 deberían haber muerto un total de 87 crías. Sin embargo, murieron al menos 235.” El especialista destaca que “en Rolex Replica Watches el año 2008 murieron tantas crías (87) como deberían haber muerto en tres. O lo que es lo mismo, la mortalidad de crías entre 2007 y 2009 fue 170% más de lo esperado según las proyecciones históricas basadas en cuatro décadas de datos poblacionales. Estos incrementos son muchísimo mayores que el incremento poblacional estimado para estos mismos períodos.”

Estas altas mortandades llevaron a que se incluya a la población de ballena franca austral del Atlántico Sudoccidental en el Plan de Manejo para la Conservación (CMP) de esta especie aprobado recientemente por la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Asimismo, los más reconocidos especialistas de cetáceos se reunieron en 2010 en Puerto Madryn, convocados por la CBI y el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), para evaluar posibles causas e impactos de estos eventos de mortandad en esta población e identificar las necesidades futuras de investigación.

Impacto en el crecimiento poblacional

En base al análisis de los relevamientos aéreos de fotoidentificación que realizan investigadores del Programa Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas en forma conjunta con Ocean Alliance desde 1971, el especialista Justin Cooke elaboró un nuevo modelo poblacional de las ballenas de Península Valdés que muestra una reducción reciente en la tasa de crecimiento de la población, que se redujo del 6,9% al 5,1% en la última década. Vicky Rowntree, quien estudia las ballenas francas desde la década del ’70 y es Co-Directora del Programa de Monitoreo Sanitario, destaca que “en base a nuestros estudios de largo plazo sabíamos que los niveles de mortandad de ballenas francas registrados en años recientes en Península Valdés eran más elevados que lo esperado. La reducción observada en la tasa de crecimiento y sus posibles efectos en la recuperación de la población son preocupantes.”

La importancia del rápido aviso

En el campo, veterinarios y biólogos toman fotografías, registran la localización geográfica y realizan exámenes forenses según lo permita el estado de los cuerpos de las ballenas que mueren. Las muestras de tejidos se utilizan para estudiar posibles patologías, estructura genética de la población, presencia de toxinas, isótopos estables para determinar áreas de alimentación, y se realizan innumerables estudios anexos con el fin de determinar el estado de salud general de los animales. Dado que en Península Valdés se registra el mayor número de ballenas muertas de esta especie, la información que genera este estudio es muy importante para comprender más acerca de la biología de las ballenas francas a nivel mundial. “Por ahora estamos en condiciones similares a 2008 o 2009, es decir trabajando al límite de nuestra capacidad. Habrá que ver qué ocurre en las próximas semanas”, sostiene Matias di Martino, coordinador de campo del Programa y agrega: “desde el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral continuamos haciendo esfuerzos de todo tipo para llevar esta investigación adelante, pero con el aumento de la cantidad de animales muertos se dificulta llegar a tiempo para tomar muestras de los animales cuando aun están frescos. Esto es fundamental para diagnosticar el estado de salud de la población y establecer posibles causas de muerte. Es importante destacar el rol de la “Red de aviso” establecida por el Programa para localizar tempranamente a los animales varados y así tomar muestras antes de que se inicie su descomposición y pierdan valor diagnóstico.” La red de aviso está integrada por guardafaunas, pescadores, pobladores locales, guías, navegantes, aviadores, marisqueros así como también integrantes de las empresas y capitanes de avistaje de ballenas, buzos, guías de turismo, investigadores, ONGs y autoridades como la Prefectura Naval. Actualmente también cuenta con el apoyo de la Red de Fauna Costera de la provincia del Chubut a través de sus diferentes nodos.

Posibles causas de muerte

Durante el taller realizado en 2010 se establecieron tres hipótesis principales para explicar los picos de mortandad de ballenatos: disminución en la disponibilidad de alimento, exposición a biotoxinas y enfermedades infecciosas. Aunque no fue posible determinar cuál de estas hipótesis es la más probable, se reconoció que la combinación de dos o más factores podría ser responsable del alto nivel de mortalidad observado en los últimos años. Marcela Uhart y Vicky Rowntree, Co-Directoras del Programa, explican que “las crías comprenden más del 90% de las muertes registradas. La cantidad de varamientos de los últimos años es mucho mayor a la de los primeros años de relevamiento, y no hemos podido identificar el origen de dicho cambio. Si bien es esperable que junto al sostenido crecimiento poblacional de las ballenas que llegan a Valdés el número de ballenas muertas también aumente, este factor por sí solo no parece explicar las diferencias observadas. Por esta razón, es fundamental continuar con el seguimiento que desarrolla el Programa de Monitoreo Sanitario que, entre otras cosas, permite alertar a las autoridades ante incrementos de los niveles de mortandad como los que venimos observando en años recientes."

Se puede difundir citando la fuente. © Instituto de Conservación de Ballenas.

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En el campo, veterinarios y biólogos toman fotografías, registran la localización geográfica y realizan exámenes forenses según lo permita el estado de los cuerpos de las ballenas que mueren