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Avanzando con la 43 era Temporada de Estudios del Programa Ballena Franca Austral

ICB news, 20/09/2013  - Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas comparte desde la estación de investigación en el Golfo San José (Chubut, Argentina) los avances de la 43 era Temporada de Estudios del Programa Ballena Franca Austral

Es una mañana de sol muy calma y muy fría en la estación de investigación del Golfo San José en Península Valdés. El agua del bebedero para pajaritos del rústico jardín patagónico de la casa amaneció hecha un bloque de hielo. La bahía está repleta de ballenas francas descansando en el mar tranquilo. A la distancia, veo un grupo de delfines oscuros alimentándose bajo una nube de gaviotas y gaviotines que también aprovechan el pescado. Actualmente  los  investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas y del Ocean Alliance estamos llevando a cabo la temporada número 43 del Programa Ballena Franca Austral, el estudio científico más largo del mundo basado en la fotoidenficación de ballenas.

Relevamiento aéreo de fotoidentificación para estimar dinámica poblacional

Los días 3 y 6 de septiembre realizamos el relevamiento aéreo de fotoidentificación de ballenas. El fotógrafo John Atkinson estuvo a cargo de las fotografías, MarianoSironi yMarcos Ricciardi registramos diversas variables durante los vuelos, como el número de ballenas fotografiadas, su distribución en un GPS a lo largo del perímetro de la península, sus clases de edad,  la presencia de heridas en sus cuerpos, y las ballenas muertas en las playas.

Los vuelos que realizamos no constituyen un “censo” de ballenas, lo cual implica contar todas las ballenas presentes en un área para saber cuántas hay, independientemente de su identidad, así como en un censo de personas se cuentan todos los habitantes de una provincia o un país de manera anónima. El objetivo final de los relevamientos aéreos del Instituto de Conservación de Ballenas si bien es también determinar el número de ballenas de esta población, la técnica empleada es diferente. Mediante un muestreo de fotoidentificación de individuos, que nos permite saber “quien es quien” entre las ballenas de la península, generamos información sobre la historia de vida de cada individuo, que luego se aplica en modelos matemáticos para estimar el tamaño y la tendencia de toda la población.

Uno de los métodos usados para realizar un censo (o conteo) de ballenas es volar de manera continua a lo largo de una línea paralela a la costa, a velocidad y altura constantes, contando todas las ballenas que se observan. En cambio, para fotoidentificar ballenas, recorremos en avión el perímetro de Península Valdés, y cuando observamos ballenas, volamos en círculos para fotografiar el patrón de callosidades de sus cabezas, que nos sirven para identificar individuos, así como es posible identificar personas analizando sus huellas dactilares. Este método se emplea para estimar el tamaño poblacional de muchas especies animales, y es conocido como “captura y recaptura”. En este caso, cada “captura y recaptura” de una ballena son las fotografías identificatorias de los individuos a lo largo de sus vidas.

Igualmente durante los vuelos, contamos las ballenas que fotografiamos para llevar un registro de la tendencia en su número a lo largo de los años. Durante dos días de vuelos, este año contamos un total de 729 ballenas, lo que representa el número más alto jamás registrado durante nuestros vuelos de fotoidentificación desde su inicio en 1971. Sabemos que hay más ballenas presentes en la zona, en particular lejos de las costas y cerca del centro de los golfos y también hacia el norte de la península.

Tomamos cerca de 7.000 fotografías de las ballenas avistadas en los Golfos Nuevo y San José, que serán luego identificadas por Vicky Rowntree en el laboratorio. Así, agregamos nuevos registros para ballenas que ya conocemos, algunas desde hace 43 años, e incorporamos los nuevos individuos de la temporada a nuestro catálogo que ya contiene cerca de 3.000 ballenas. Luego analizamos la información que genera el reavistaje de muchas hembras conocidas y sus crías a lo largo de décadas para actualizar el modelo estadístico que permite estimar el tamaño de la población, su tendencia, cambios en la frecuencia entre pariciones, la edad de las hembras a la primera parición, la supervivencia de crías, juveniles y adultos, etc, es decir, la dinámica poblacional.

Observamos varios ballenatos albinos en ambos golfos, en particular en las bahías cercanas a Puerto Pirámides y El Doradillo. En el Golfo Nuevo fue llamativa la separación entre madres y crías y grupos de cortejo y cópula. La gran mayoría de las hembras con sus ballenatos se encontraban a lo largo de la costa entre Puerto Madryn y Puerto Pirámides, mientras que la mayoría de los adultos en grupos de cortejo estaban entre Punta Pardelas y Morro Nuevo, lo que sugiere que puede haber cierta segregación por clase de edad en el uso de las costas del golfo en esta época de la temporada reproductiva.

Monitoreo de ataques de gaviotas a ballenas

Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Las gaviotas se posan sobre la espalda de las ballenas vivas, y comen su piel y grasa. Los picotazos causan dolor a las ballenas, que modifican su comportamiento e incrementan su gasto de energía para evitarlos, durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos.

Además de los notables efectos sobre el comportamiento, los repetidos picotazos de las gaviotas producen importantes lesiones en el lomo de las ballenas. El catálogo de fotoidentificación de ballenas francas de Península Valdés del Instituto de Conservación de Ballenas – Ocean Alliance muestra que en 1974 sólo el 1% de las ballenas francas tenían lesiones producidas por las gaviotas en sus lomos. Sin embargo, ese porcentaje se incrementó al 38% en 1990, al 68% en 2000 y al 77% en el año 2008.

Estamos monitoreando la frecuencia de los ataques de gaviotas sobre las ballenas en dos sitios de los golfos Nuevo y San José. Estudiamos esta interacción cada año desde 1995, habiendo generado la base de datos de mayor duración que existe sobre este fenómeno biológico único en el mundo. La misma permite analizar cambios en la evolución de esta interacción a lo largo de los años, y sirve para determinar a futuro si las acciones de control que se tomen para reducir la frecuencia de ataques de gaviotas son exitosas.

Este año participan en la recolección de datosMarcos Ricciardi, Florencia Vilches, María Soledad Martínez, Mariana Lanfiutti y Magalí Olmedo, coordinados por Mariano Sironi yVicky Rowntree. Su dedicación, esfuerzo y compromiso con este proyecto hace posible que sigamos actualizando la información sobre esta problemática que nos preocupa a todos. ¡Va un especial agradecimiento para ellos por su colaboración!

Un comportamiento llamativo que observamos raras veces en 1995 cuando comenzamos este estudio, es un cambio en la postura de descanso de las ballenas. Para evitar los ataques de gaviotas sobre sus lomos, las ballenas descansan arqueando su espalda para mantenerla sumergida, mientras emergen solo parte de su cabeza y cola. Cuando junto con Vicky Rowntree vimos por primera vez una ballena descansando en esta postura en la bahía Fracaso del Golfo San José en 1995, nos recordó la silueta de un galeón, y entonces bautizamos Galeón a esa ballena. Actualmente, esta postura de descanso atípica se ha vuelto común y se ha extendido entre las ballenas de Península Valdés. Igualmente, también se extendió la expresión “posición de galeón” inspirada en aquella ballena que observamos hace 18 años, expresión que hoy es usada por los demás investigadores que estudian este fenómeno, así como por los guías de avistaje y turismo.

Monitoreo sanitario y estado físico de las ballenas

El esfuerzo conjunto de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la investigación y conservación ha permitido llegar a la décimo primera temporada del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral. Este Programa fue iniciado en 2003 y actualmente es llevado adelante por Wildlife Conservation Society, Instituto de Conservación de Ballenas – Ocean Alliance, Fundación Patagonia Natural y la Universidad de California – Davis. Su principal objetivo es monitorear el estado de salud de las ballenas francas de Península Valdés mediante el estudio médico de los animales que mueren y luego varan en las costas.

Coordinados en el campo por el Médico Veterinario Matías di Martino, veterinarios y biólogos toman fotografías, medidas corporales replica bags localización geográfica, y realizan exámenes forenses según lo permita el estado de conservación de las ballenas. Las muestras se utilizan para estudiar posibles patologías, estructura genética de la población, presencia de infecciones y toxinas, isótopos estables para determinar dieta y áreas de alimentación, y se realizan innumerables estudios anexos con el fin de evaluar el estado de salud general de los animales. Los resultados se informan periódicamente a las autoridades provinciales de Chubut.

Por su parte, Vicky Rowntree continúa evaluando el estado físico de las ballenas de Valdés mediante observaciones de comportamiento. Asumiendo que las ballenas que pueden mantener su respiración por períodos más prolongados se encuentran en mejor estado físico (al igual que sucede con los humanos), Vicky registra el tiempo que las madres y sus crías mantienen su respiración durante detallados seguimientos visuales desde los acantilados. También registra el tamaño de las crías y la altura del rollo de grasa que tienen las madres detrás de los espiráculos como un indicador de la cantidad de energía almacenada en forma de grasa.

¡Gracias por el trabajo y el apoyo!

Son muchas las personas, instituciones y empresas que hacen posible que el Programa Ballena Franca Austral continúe sus proyectos de investigación en Península Valdés luego de 43 años ininterrumpidos de replica handbags . Muchas personas somos ahora parte de una familia extendida, unida por la pasión y la fascinación que las ballenas y el mar generan en todos. Cada uno de nosotros es un eslabón de una larga cadena, un par de manos que aportan trabajo para un proyecto que va más allá de cada uno. A todos los eslabones de esta cadena, extendemos nuestro más sentido agradecimiento por hacer posible un sueño compartido: el de ver ballenas en su ambiente natural, recorriendo los mares del mundo.

Cordialmente,

Dr. MarianoSironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas
Desde el Golfo San José en Península replica handbags 


Se puede difundir citando la fuente. (C) Instituto de Conservacion de Ballenas


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Mariano Sironi, desde la estación de investigación en el Golfo San José
Tomamos cerca de 7.000 fotografías de las ballenas avistadas en los Golfos Nuevo y San José, que serán luego identificadas por Vicky Rowntree en el laboratorio
Durante dos días de vuelos, este año contamos un total de 729 ballenas, lo que representa el número más alto jamás registrado durante nuestros vuelos de fotoidentificación desde su inicio en 1971
Las gaviotas se posan sobre la espalda de las ballenas vivas, y comen su piel y grasa.Foto: Soledad Martinez
El esfuerzo conjunto de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la investigación y conservación ha permitido llegar a la décimo primera temporada del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral