Conociendo a la Ballena Franca Austral
Alimentación

¿Qué come? 

Si bien unas pocas especies de ballenas comen pequeños peces, la mayoría se alimenta de zooplancton. Se trata de diminutos animales, entre ellos crustáceos y larvas de otros organismos, que se dejan llevar por el agua, ya que no tienen movimientos propios que les permitan enfrentar a las corrientes marinas. La Ballena Franca Austral come pequeños integrantes del zooplancton, conocidos como krill, un crustáceo similar a un camarón que abunda en el hemisferio sur, y en ocasiones también otros crustáceos más pequeños llamados copépodos. El krill no supera los 6 cm de largo. Aunque es muy pequeño comparado con el enorme tamaño de la Ballena Franca, representa un alimento muy nutritivo, por su alto contenido de proteínas. De todos modos, debe comer grandes cantidades, y en un día puede llegar a ingerir 2 toneladas 

¿Cómo se alimentan? 

Una característica de los misticetos es que, a diferencia de los odontocetos, no tienen dientes sino barbas, que están hechas de queratina, la misma sustancia que forma las uñas y los pelos. Cada barba es una larga lámina triangular que cuelga del maxilar superior. En el borde interno que da hacia el interior de la boca, presenta flecos que se entrelazan formando una red o filtro. 

La Ballena Franca Austral tiene 225 barbas de cada lado de la boca (450 en total). Las barbas se gastan continuamente por la fricción de la lengua, pero continúan creciendo desde el maxilar superior. Algo similar a lo que ocurre con nuestras uñas. Para alimentarse, las Ballenas Francas nadan en la superficie o debajo de ella con la boca abierta. El agua y la comida entran por el frente de la boca, que deja un espacio libre entre las hileras de barbas de cada lado. La separación entre las barbas permite salir el agua pero no la comida, que queda retenida en el filtro formado por los flecos. A este método se lo conoce como filtrado continuo. Cada tanto, cierran la boca, con la lengua empujan hacia la garganta la comida retenida en las barbas, y la tragan.

La Ballena Franca Austral se alimenta de zooplancton, en particular de organismos muy pequeños denominados krill y copépodos. Como éstos se encuentran cerca de la superficie, las ballenas no necesitan bucear para alimentarse, como lo hacen los delfines y el cachalote. 

¿Donde se alimentan?

Las áreas de alimentación son los lugares donde las ballenas se concentran para comer. Para las Ballenas Francas Australes de Península Valdés, se consideraban ubicadas en aguas cercanas a la Antártica e Islas Subantárticas. Pero los investigadores detectaron otras áreas por encima de los 40º S, es decir, bastante lejos de las aguas antárticas. Por eso, se estima que hay más de un área de alimentación en el Atlántico Sur. Mientras permanecen allí, las ballenas comen todos los días y durante casi todo el tiempo. Así, poco a poco, aumenta el espesor de la capa de grasa que tienen bajo la piel, la que les servirá para conservar el calor del cuerpo, igual que lo hacen los trajes que usan los buceadores humanos. Además, la grasa es una excelente reserva de energía para los meses en que no comen, es decir, durante la migración y mientras permanecen en las áreas de cría, donde el alimento es muy escaso y representa un “simple aperitivo”.

En Península Valdés, en octubre y noviembre, ocasionalmente se ven ballenas alimentándose de copépodos, krill y larvas de langosta bogavante. 

Después de pasar tres a cuatro meses alimentándose, las ballenas están listas para emprender el viaje. La disminución de la cantidad de horas de luz les da el aviso de que hay que partir.

La alimentación y su influencia en el éxito reproductivo

Las ballenas son mamíferos y como todo mamífero amamantan a sus crías al igual que lo hacemos nosotros los humanos y tantos otros animales como perros, ratones, leones, etc. Una de las grandes diferencias entre las ballenas y la mayoría de los mamíferos es que las madres no se alimentan cuando están amamantando a sus crías y por lo tanto deben producir la leche a partir de sus reservas internas. En el caso de los humanos y otros mamíferos que no acumulan grandes reservas de grasa, la producción de leche debe ser mantenida con una alimentación frecuente. La leche de ballena es muy rica en grasa (lípidos) y proteínas, aunque la proporción de hidratos de carbono (azúcares) es muy baja. Las ballenas utilizan principalmente las reservas de la capa de grasa subcutánea para producir los lípidos de la leche y las reservas de los músculos las cuales proveen las proteínas de la leche. Estas reservas de grasa y músculo son obtenidas durante la temporada de alimentación previa al nacimiento de las crías. De este modo, las ballenas necesitan alimentarse para mantener su cuerpo funcionando como cualquier otro animal, pero además para un buen desarrollo del feto y para acumular las reservas necesarias producir leche durante la temporada de cría.

No es raro entonces que problemas en la reproducción de las ballenas estén asociados a la falta de alimento. Hace algunos años, investigadores del programa ballena franca austral demostraron que las ballenas francas que visitan Península Valdés tienen menos crías de lo esperado en años posteriores al fenómeno de El Niño. Se sabe que el fenómeno de El Niño produce un aumento en la temperatura de ciertas zonas del mar antártico, y como consecuencia la abundancia del krill disminuye. Dado que el krill es un componente importante en la dieta de las ballenas francas, es de esperarse que su disminución afecte la reproducción de las ballenas. Asimismo, el gran número de crías varadas muertas en las costas de Península Valdés en los últimos años ha llevado a reevaluar todas las posibles causas de muerte, entre ellas la falta de alimento como causa de estrés nutricional en las madres y sus crías.



Fuente de informacion: Guia para docentes - Programa Acercando las Ballenas a Tu Escuela - Autores: Liliana Durandeu de San Gil - Hilda C. Suarez - © Instituto de Conservacion de Ballenas - 2007


Para comer avanza con la boca abierta. Mientras el agua pasa entre las barbas y sale por los costados de la boca, la comida queda atrapada en las barbas.
Como muchas otras ballenas, la Ballena Franca Austral realiza migraciones. A lo largo del año recorre miles de kilómetros viajando, de ida y vuelta, entre sus áreas de cría y sus áreas de alimentación.
Muestras de plancton tomadas por nuestros investigadores en Península Valdés como parte del Proyecto sobre Nutricion que esta realizando la investigadora Carina Maron