Conociendo a la Ballena Franca Austral
Identificación

Al poco tiempo de iniciar el estudio de las Ballenas Francas Australes en Península Valdés ( Chubut, Argentina), el investigador Roger Payne descubrió que era posible identificarlas por el patrón de callosidades que se encuentra sobre sus cabezas.

Las callosidades son áreas de piel engrosada ubicadas en la cabeza de las ballenas, que están cubiertas de pequeños crustáceos llamados ciámidos o “piojos de las ballenas”. Las callosidades mantienen su forma y distribución general, lo que permite identificar ejemplares a lo largo de toda su vida. Desde 1970, hemos fotografiado anualmente a las ballenas francas de Península Valdés. Conocemos más de 2.700 individuos que eligen estas aguas como área de cría.

Para poder realizar la identificación se realizan relevamientos aereos  para poder obtener el registro fotografico del patron de callosidades de cada una de las ballenas que se observan en las aguas costeras alrededor de Peninsula Valdes. Cada ballena fotografiada se registra en el catálogo con un número de identificación. Estos números nos permiten monitorear a cada individuo a lo largo de su vida.

En el presente este proceso se realiza a través de un programa de computación desarrollado por Lex Hiby a través del cual se incorporan las fotografías resultantes de los relevamientos y el programa las compara con las demás fotos para saber si el animal ingresado es una ballena “conocida” o si es una “nueva”, para incorporarla al catálogo.

La continuidad de este Catálogo, permite conocer por ejemplo,  cuántas ballenas componen la población de Península Valdés, cómo se distribuyen a lo largo de la costa y cada cuántos años paren a sus crías. También, para tener un registro de la vida de todas las ballenas conocidas y estudiar el estado de salud general de la población.

Madres, hijas y nietas

Observando a las ballenas identificadas a través de los años, se pueden conocer sus relaciones familiares. Pero como las ballenas no forman pareja, ni los machos participan del cuidado de la cría, sólo podemos saber quién es la “mamá de…” Y con esa información, armar un álbum familiar e ir completándolo a través de las hembras conocidas de la familia. En los últimos tiempos, los investigadores del Programa comenzaron ademas a tomar muestras de piel de las ballenas para analizar su ADN y conocer si están emparentadas o no.

Una familia muy especial

Uno de los primeros individuos identificados en Península Valdés fue la Ballena 71. La conocemos desde 1973. Desde entonces ha formado una inmensa familia con características muy particulares, que venimos siguiendo desde cerca. En 1975 dió a luz a una hembra, que llamamos Antonia. En 1984 Antonia tuvo a un macho que fue bautizado con el nombre de Antonio y en 1987 a una hembra llamada Docksider, quien a su vez  a los 7 años de edad, tuvo un macho llamado Espuma. Docksider tuvo otra cría en 2005, una bellísima hembra bautizada Luna por los niños de la escuela de Puerto Pirámides, y otra en 2008.Gracias a la fotoidentificación a largo plazo, sabemos que todas estas ballenas pertenecen a la misma familia y presentan características genéticas comunes que se transmiten hereditariamente. Todas las hembras presentan hermosas manchas grises en su lomo, y los machos son albinos parciales que, al crecer, se vuelven grises.

:. Adopta una Ballena 

A través del Programa de Adopcion podés unirte a nuestro trabajo en la protección de las ballenas francas. Adoptando a una de ellas, participarás de sus comportamientos e historias de vidas fascinantes, estarás actualizado acerca de nuestros más recientes estudios y, sobre todo, estarás aportando fondos que contribuirán a la protección de esta especie tan amenazada.

Desde que nacen, y durante toda su vida, las ballenas francas tienen callosidades. Su forma, tamaño y número son diferentes de una a otra. Gracias a esas diferencias se puede reconocer a cada ballena, así como a las personas nos individualizan por nuestras huellas dactilares.
Los investigadores les dieron nombres a las diferentes callosidades. Así, al saber cómo son las callosidades de una ballena, pueden reconocerla cada vez que la ven.
Antonia es una hembra que nació en 1975 y es hija de la ballena número 71, de allí que su número de catálogo sea 71 - 75. En la fotografía se observa a Antonia y su cría nacida en 1987, Docksider. Ambas participan del Programa de Adopción.